Género, libido y mano

Por-el-cambio-de-género-de-la-palabra-género
Hermafrodito durmiente

Porque el lenguaje, vehículo del pensamiento, condiciona el ejercicio del juicio y la moral a nivel individual y colectivo -y por lo tanto las limitaciones de aquel son definitorias en las de éstos-, solicitamos el cambio de género de la palabra ‘género’, para que, si no se considera oportuno reglar su uso exclusivo en femenino, al menos se incluya en el selecto grupo de sustantivos de género ambiguo que gozan del uso indistinto como masculino o femenino, y entre los que se cuentan -sin más mérito que ‘género’- los anodinos ‘lente’, ‘reuma’ o ‘linde’.

Conscientes de que el proceso de ambiguación total del lenguaje será tan lento como ineludible, elegimos esta palabra entre todas las posibles -como gesto de inflexión o estreno de cruzada- por la raíz conceptual que representa: es nuestra proclama no otra que la desmasculinización del género, que aquí y ahora abordamos literalmente.

Con la misma importancia, pero menor premura, solicitamos además la ambiguación -en este caso más práctica que conceptual- de los sustantivos solidarios ‘mano’ y ‘libido’, cuyo género femenino -atribuido muy excepcionalmente a sustantivos terminados en ‘o’- constituye un caso evidente de manipulación fálica del lenguaje. Asignado el género ambiguo, quedaría garantizada la posibilidad de utilizar ‘libido’ y ‘mano’ en concordancia de género con los gustos y apetencias de cada cual en su momento de intimidad.

Sin más, rogamos sean tenidas en cuenta estas solicitudes por quienes dormís al pie de la letra.

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