Esperados (2013, Manuel Muñoz)

 

 

Protegido: Cupido

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Banderas, panes y peces

Un mes de obcecada experimentación permite establecer serias homologías entre el fenómeno del ondeo desmesurado de banderas y el milagro de los panes y los peces.

El mundo va

El mundo va sosteniblemente mal.

El problema de la izquierda

El problema de la izquierda es que cada uno de sus dedos está absolutamente convencido de que puede vivir sin mano.

El primer día de cole

El primer día de cole tras las vacaciones de Navidad muchos vestían ropa sin rodilleras con la lengua fuera ni pelotillas venidas a más, otros estrenaban deportivas de un blanco irreprochable que frotaban con el dedo mojado en saliva al menor desperfecto, y algunos ambas cosas; hasta tres conseguían el permiso de mamá para llevar el walkman de importación que les había comprado papá, pero ninguno lo usaba por miedo a gastar las pilas; y sólo una claudicaba ante los tenaces que mendigaban -para no más de una vida, pero entera- la maquinita de los botones de goma aún firmes como pezones.

En aquellos años la alegría y su tristeza duraban lo mismo que tarda lo nuevo en rendirse.

 

Piropos sí. God Save the Queen.

A estas alturas de la vida no cabe cuestionar la importancia de la sexualidad como generadora de realidad colectiva. Estamos aquí por ella y para ella, y lo demás no es más que moda, circunstancias o consecuencias: no todo va a ser follar.

La congénita manía masculina de mirar el culo a las hembras como acto inevitable, o la extendida afición femenina por gustarse vistosas en el espectáculo del día a día, deberían ser la prueba suficiente del animal sexual que somos a pesar de tantos libros; y la respuesta a tantas preguntas que hoy se procuran resolver -con aprietos- desde la psicología, la pedagogía, la cultura o el derecho penal. El autodenominado progreso y su inercia tecnocientífica se han propuesto despojarnos de esencia, y desmembrados en una hoja de excel repleta de errores jugamos a recalcular al ser vivo que somos con fórmulas libres de género, desemejanzas, instinto y otros conservantes.

En lo concreto, ¿cómo es posible que pretendamos encausar a quien exalta gratuitamente las bondades más visibles de otra persona? Porque el piropo no es más que eso: la mínima e inofensiva expresión de halago y cortejo, a la que cada cual puede asignar la importancia que estime oportuna, desde toda hasta ninguna. Quien confunde ese guiño generoso con el mal gusto, la inoportunidad, la pesadez o la grosería, nos hace correr el riesgo de vernos más pronto que tarde en una fiesta sin amor a primera vista por falta de miradas, en la que se rehuiría de la palabra para evitar el insulto, del jamón al corte por prevenirse de los cuchillos, y en definitiva de todo lo que huela a vida para sortear ilusos a la muerte. Muerto el piropo se acabaría esta bendita rabia, pero rudos, extemporáneos, cargantes y babosos seguirían sin saber qué es la corrección, el respeto, la mesura y la delicadeza para con desconocidos; y todos los demás sin concretar dónde, cuándo, cómo y quién lo enseña.

En cualquier caso y mientras tanto, no puede ser biosaludable flagelarnos por mirar revirados un ratito más a cuanto nos gusta, por pintarnos los labios como el culo de un mandril -o de dos-, por calentar hasta que arda a quien se deje, o por decir y escuchar en alegre susurro ‘dios salve a la reina’.

Porque eso somos.

Marion Mailaender

 

Te quiere

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Género, libido y mano

Por-el-cambio-de-género-de-la-palabra-género
Hermafrodito durmiente

Porque el lenguaje, vehículo del pensamiento, condiciona el ejercicio del juicio y la moral a nivel individual y colectivo -y por lo tanto las limitaciones de aquel son definitorias en las de éstos-, solicitamos el cambio de género de la palabra ‘género’, para que, si no se considera oportuno reglar su uso exclusivo en femenino, al menos se incluya en el selecto grupo de sustantivos de género ambiguo que gozan del uso indistinto como masculino o femenino, y entre los que se cuentan -sin más mérito que ‘género’- los anodinos ‘lente’, ‘reuma’ o ‘linde’.

Conscientes de que el proceso de ambiguación total del lenguaje será tan lento como ineludible, elegimos esta palabra entre todas las posibles -como gesto de inflexión o estreno de cruzada- por la raíz conceptual que representa: es nuestra proclama no otra que la desmasculinización del género, que aquí y ahora abordamos literalmente.

Con la misma importancia, pero menor premura, solicitamos además la ambiguación -en este caso más práctica que conceptual- de los sustantivos solidarios ‘mano’ y ‘libido’, cuyo género femenino -atribuido muy excepcionalmente a sustantivos terminados en ‘o’- constituye un caso evidente de manipulación fálica del lenguaje. Asignado el género ambiguo, quedaría garantizada la posibilidad de utilizar ‘libido’ y ‘mano’ en concordancia de género con los gustos y apetencias de cada cual en su momento de intimidad.

Sin más, rogamos sean tenidas en cuenta estas solicitudes por quienes dormís al pie de la letra.

Cataluña ya

Referéndum-para-la-adhesión-de-España-a-Cataluña

Porque todos tenemos el derecho a decidir, exigimos la convocatoria urgente de un referéndum de reforma constitucional en el Estado Español, para la adhesión inmediata e irrevocable de todos nuestros territorios a Cataluña.

Porque el nombre es lo de menos.
Porque Cataluña somos todos.

Referéndum para la adhesión de España a Cataluña ya.

No más animales

No-más-animales-encerrados-en-pisos
Rosendo Muñoz

No más animales encerrados en pisos. Porque los pisos están llenos de vosotros. Porque debéis respetar nuestra unión necesaria con la naturaleza. Porque exigimos un hábitat saludable donde desarrollarnos convenientemente como seres vivos. Porque vuestro espacio es vuestro, no nuestro: limpiáis demasiado y decoráis mal. Porque a vosotros un rato de parque tampoco os bastaría. Porque no nos gusta la televisión y menos aún vuestras conversaciones, que respetamos pero no entendemos. Porque no somos experimentos afectivos de especies superiores, ni esclavos emocionales de nadie. Porque el que calla no siempre otorga y porque existen los peluches.

Por favor, sacadnos de aquí.
No más animales encerrados en pisos.